DIEGO EMILIANO CORZO FITTIPALDI NOS HABLA SOBRE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Diego Emiliano Corzo Fittipaldi nos da a conocer que la inteligencia artificial (IA) es la inteligencia llevada a cabo por máquinas.

En este sentido, en ciencias de la computación, una máquina inteligente ideal es un agente flexible que percibe su entorno y lleva a cabo acciones que maximicen sus posibilidades de éxito en algún objetivo o tarea.

El término inteligencia artificial se aplica cuando una máquina imita las funciones cognitivas que los humanos asocian con otras mentes humanas, como por ejemplo percibir, razonar, aprender y resolver problemas.

De tal manera, Diego Emiliano Corzo Fittipaldi indica que es importante conocer que Andreas Kaplan y Michael Haenlein definen la inteligencia artificial como “la capacidad de un sistema para interpretar correctamente datos externos, para aprender de dichos datos y emplear esos conocimientos para lograr tareas y metas concretas a través de la adaptación flexible”.

A medida que las máquinas se vuelven cada vez más capaces, tecnología que alguna vez se pensó que requería de inteligencia se elimina de la definición. Por ejemplo, el reconocimiento óptico de caracteres ya no se percibe como un ejemplo de la inteligencia artificial habiéndose convertido en una tecnología común.

Avances tecnológicos todavía clasificados como inteligencia artificial son los sistemas de conducción autónomos o los capaces de jugar al ajedrez o al Go.

En otras definiciones, Diego Emiliano Corzo Fittipaldi expresa que según Takeyas (2007) la IA es una rama de las ciencias computacionales encargada de estudiar modelos de cómputo capaces de realizar actividades propias de los seres humanos con base en dos de sus características primordiales: el razonamiento y la conducta.

En 1956, John McCarthy acuñó la expresión inteligencia artificial, y la definió como la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes.

Finalmente, hemos de comprender que el concepto de inteligencia artificial es aún demasiado difuso, por lo que contextualizando, y teniendo en cuenta un punto de vista científico, podríamos definir esta ciencia como la encargada de imitar el cerebro, que no el cuerpo, de una persona en todas sus funciones.

Estas pueden ser las ya existentes en el humano o bien otras novedosas e incorporadas en el desarrollo de una máquina inteligente.

 

En relación a la conciencia y las emociones, y aunque por el momento la mayoría de los investigadores en el ámbito de la Inteligencia Artificial se centran sólo en el aspecto racional, hay expertos que consideran seriamente la posibilidad de incorporar componentes emotivos como indicadores de estado, a fin de aumentar la eficacia de los sistemas inteligentes en determinadas situaciones.

Particularmente, en el caso de los robots móviles, es necesario que estos cuenten con algo similar a las emociones con el objeto de saber en cada instante y como mínimo, qué hacer a continuación.

Pues al tener sentimientos, y al menos potencialmente motivaciones, podrán actuar de acuerdo con sus intenciones. Así, se podría equipar a un robot con dispositivos que controlen su medio interno; por ejemplo, que sientan hambre al detectar que su nivel de energía está descendiendo o que sientan miedo cuando este esté demasiado bajo.

                     

 

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