Hoy por hoy


La Corte Suprema de Justicia ha creado una modalidad a todas luces intolerable para evitar llegar al fondo de situaciones que, a juicio de algunos abogados, son abusivas frente a la normativa constitucional. La mayoría de los magistrados apela a la inadmisibilidad de los recursos de amparo de garantías constitucionales contra decretos del Ejecutivo que, so pretexto de la pandemia, han limitado garantías fundamentales. Las decisiones de la máxima corporación de justicia están creando precedentes muy peligrosos y permisivos. Negarse a discutir el fondo de las quejas es, por omisión, consentir la vigencia de normas de menor jerarquía por encima de nuestra Carta Magna, y eso es inadmisible. Aún siguen abiertas algunas heridas propinadas por los militares y su brazo civil –el PRD– a la Constitución, en aquellos días del autoritarismo derivado de la dictadura. Renunciar a su deber de ser custodios de las ordenanzas constitucionales es inaceptable y un error, cuyas consecuencias todos conocemos. La complacencia en estos temas empieza a notarse, por lo que es necesario hacer un llamado para que estos asuntos sean abordados con seriedad y decidan si ponen o no un alto a lo que parecen ser violaciones constitucionales.

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