Hoy por hoy


Los datos de desempeño económico del país, del segundo trimestre del año, son espeluznantes. Como si no faltara más, se publican con dos meses de retraso. Y hace tan solo un mes vimos al MEF presentar un presupuesto que proyectaba una caída del PIB de 2020 de 9%. Para que esta proyección se cumpla, haciendo una simple regla de tres, la economía tendría que crecer al menos 0.5% en la segunda mitad del año frente al mismo periodo de 2019. No hay que ser economista ni genio para comprender que esto no será así. La reapertura económica comenzó lenta y hay sectores que directamente no han podido abrir o solo lo han hecho a medias. Aun así, desde el MEF no hubo reparos en presentar un presupuesto para 2021 superior al de 2020. Por muchos años, el país ha andado –fiesta tras fiesta–, gobernado por la mediocridad burocrática, cargando una planilla estatal que se engrosa sin control y barriendo debajo de la alfombra los problemas serios de justicia, educación, salud y pensiones. ¿Hasta cuándo seguiremos comportándonos como si todo esto pudiera continuar sin consecuencias nefastas? El tiempo de actuar ha llegado.